Los sucesos de Aranjuez en marzo de 1808, la invasión napoleónica y el levantamiento popular del 2 de mayo en Madrid supusieron el inicio de un proceso histórico cuyas consecuencias se hicieron visibles en los años siguientes: una guerra contra un ejército extranjero y un largo conflicto interno para definir el modelo político y social de la España del siglo XIX. Así, el año 1808, se inauguraba pues la Histotoria Contemporánea.
Todo empezó a principios del XIX con el desprestigio de la monarquía de Carlos IV, después de que este confiara su poder a su mujer María Luísa de Parma y su válido, Godoy. Este último había acumulado gran poder y se había ganado la enemistad de la Iglesia tras amortizar sus bienes para hacer frente a la crisis financiera del Estado. Por otro lado, la nobleza y el pueblo tampoco lo veían con buenos ojos, ya que creían que este era dueño de la voluntad de los monarcas y estaba sometido a los intereses del, por entonces, actual rey de Francia, Napoleón. Una consecuencia gravísima de esta sumisión fue la derrota en la Batalla de Trafalgar (1805) frente a los ingleses, que supuso la destrucción de gran parte de la armada española. Además, Godoy firmó el Tratado de Fontainebleau (1807) con Francia, por el que se permitía la entrada del ejército napoleónico en España como pretexto de invadir Portugal y bloquear a Gran Bretaña. Esta política errática y confusa levantó la oposición creciente de un llamado "partido antigodoyista", integrado fundamentalmente por la nobleza y clero partidarios del Príncipe Fernando, hijo de Carlos IV. El partido fernandino conspiró contra el rey en 1807 en el Proceso del Escorial, y el propio Fernando pidió perdón al padre por haber conspirado contra él. Pero meses más tarde, en 1808, se produce el motín de Aranjuez que obligó a Godoy a renunciar a su cargo y a Carlos IV a abdicar en su hijo. Estos acontecimientos agravaron la crisis y las tropas napoleónicas ya en España, eran mal vistas por la población que intuía que la verdadera intención del rey francés era ocupar toda la Península. Mientras tanto, en Bayona, Napoleón obligaba a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono y cederlo a su propio hermano, José Bonaparte.
Poco después, el día 2 de mayo, ante la salida de los últimos representantes de la familia real, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas presentes en la ciudad. Ese mismo día, el ejército francés al mando del general Murat, reprimió duramente el levantamiento popular son un saldo de cientos de muertos " Soldados...O sangue francés foi vertido e reclama vinganza" y se llevaron a cabo una serie de medidas incluyendo las citadas en el texto: las reuniones de más de ocho personas se considerarían una junta sediciosa y los presos en el disturbio, al igual que los autores de impresos o manuscritos con fines de sedición, serían arcabuceados. Pero esta insurrección, lejos de detenerse, contagió a muchas ciudades y pueblos de la monarquía como por ejemplo Asturias "Asturianos leais e amados compatriotas (...) ¡Á arma, á arma, asturianos!". En estas localidades rebeldes se publicaron bandos contra el invasor y se formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa. El origen de estos movimientos fue popular pero muchos cargos del Antiguo Régimen, tanto la nobleza como el clero, se integraron en las juntas y lucharon en la defensa de sus ciudades. Este levantamiento sorprendió a los franceses, que no pudieron ocupar varias ciudades.
Los franceses intentaron instaurar un sistema inspirado en los principios del liberalismo político que quedaron plasmados en el Estatuto de Bayona que era una Carta Otorgada que seguía las directrices de Napoleón. El texto respeta ciertos aspectos de la tradición española y hace incapié en el Catolicismo del país. El rey concentra los poderes aunque existen órganos consultivos y la gran novedad es la implantacion de una serie de reformas como la libertad de imprenta, la libertad de comercio y el habeas corpus.
Sin embargo, Napoleón calculó mal el esfuerzo que le supondría la ocupación de España. En julio de 1808 las tropas francesas fueron derrotadas en Bailén. José I tuvo que abandonar Madrid y los franceses se tiraron al norte mientras Napoleón enviaba a 150.000 hombres más con él al mando, lo que le permitió recuperar Madrid. Durante su estancia en España, el emperador francés llevó a cabo reformas por las que suprimía la inquisición, el régimen señorial y los conventos. Entretanto, las juntas habían pedido ayuda a los británicos y en agosto de 1808 un ejército inglés desembarcó en la Península al mando del Duque de Wellington. El escenario de la guerra se desplazó al norte y en 1809 Napoleón recupera el control de casi toda España excepto Cádiz y Alicante. En 1812, la movilización que supuso la campaña rusa, obligó a Bonaparte a r etirar tropas de España lo que fue aprovechado por los angloespañoles. Tras derrotar Wellington a los franceses en dos batallas, estos con José I al frente abandonan Madrid para dirigirse a Valencia. Los franceses son derrotados en Vitoria en junio de 1813 y poco después José I abandona España y en agosto las tropas cruzan los Pirineos de vuelta a Francia. Napoleón, al borde de la derrota en europa, firmó con Fernando VII el tratado de Valençay por el que finalizaban las hostilidades en España y Fernando VII era repuesto en el trono. Con esta firma se daba por concluída la Guerra de la Independencia.
Pero la evolución política de la España ocupada generó un proceso revolucionario y una confrontación entre afrancesados y patriotas, y dentro de estos últimos, entre liberales y absolutistas. Por lo que, como bien explicaba el militar y liberal Evaristo San Miguel en el escrito de 1936, "a invasión dos franceses foi o principio das nosas diferenzas internas...", la Guerra de Independencia pasó a ser una guerra civil al mismo tiempo. Por un lado, estaban los afrancesados que eran los defensores de José Bonaparte, los cuales creían que era una buena oportunidad para introducir cambios y otros simplemente colaboraban buscando honores. Y por otro, estaban los patriotas que era un grupo que abarcaba desde los defensores del absolutismo hasta liberales que veían una buena oportunidad para introducir reformas. Durante la guerra, hubo tres formaciones que reflejaron el proceso revolucionario durante la guerra: las juntas, formadas en muchas localidades ante el vacío de poder y que dieron lugar a las provinciales y más tarde a la Junta Central, surgida de la voluntad popular; la guerrilla, que fue el instrumento con base campesina que canalizó la participación del pueblo en la defensa contra el invasor y fueron reguladas por la Junta Central; y las Cortes, que fueron elegidas por sufragio universal masculino en una convocatoria de la Junta Central, representan a la nación y son la expresión jurídica de la revolución.
Esta convocatario de Cortes generales fue contemplada casi sl inicio de la guerra y se llevó a cabo en enero de 1810. La elección de los diputados tropezó con grandes dificultades, por la ocupación y por la presencia de diputados procedentes de América. Entre los diputados existían, como en el resto de la sociedad, diferentes tendencias: los absolutistas, que pretendían continuar con el Antiguo Régimen; los ilustrados, donde destacaba Jovellanos y pretendían una solución intermedia entre el absolutismo y el modelo basado en la soveranía nacional; y los liberales, que eran partidarios de que la cámara aumiera la soberanía nacional y en recoger las novedades de la Revolución Francesa.
La posición mayoritaria fue la de los liberales ya que muchos diputados no pudieron acudir a la convocatoria y fueron sustituidos por otros presentes en Cádiz, que era un importante centro comercial y una de las ciudades más abiertas y avanzadas de España, donde los liberales tenían mucha fuerza por ser una ciudad fácil de defender. La composición social de las Cortes era muy heterogénea ya que había desde miembros de los estamentos privilegiados como la Iglesia, hasta funcionarios, militares, profesionales liberales y burgueses.
Una vez expulsados los franceses, en 1814, las Cortes se trasladaron a Madrid. Su labor legislativa fue muy novedosa y supuso una ruptura radical con los principios que regían la sociedad hasta entonces. Primero se estableció la soberanía nacional representada en las Cortes, por la que el rey dejaba de ser soberano. Asimismo, se proclamó la igualdad ante la ley, lo que puso fin a la sociedad estamental y por la cual, españoles y americanos también pasaron a ser juridicamente iguales, sofocando así las ansias independentistas. Por último, se llevaron a cabo todo un conjunto de reformas: se aprobó la libertad de imprenta y la abolición de la tortura; se suprimieron el voto de la Inquisición, los señoríos y los antiguos consejos; y se implantó la desamortización de bienes del clero, una nueva división provincial, una reforma hacendística y la libertad de comercio e industria.
A finales de 1810 cominza a elaborarse la constitución y tras año y medio de intensos debates, se promulga el 19 de marzo de 1812 la nueva constitución conocida como la Pepa por ser el día de San José. En ella se recogen las tradiciones hispánicas unidas al espíritu revolucionario francés de 1789, y cuyos principios son: el establecimiento de la soberanía nacional, donde en poder reside en la nación (artículos 1 y 2) ; el reconocimiento de los derechos y libertades individuales y de igualdad ante la ley; la división de poderes donde el poder legislativo residía en las Cortes, el ejecutivo en el rey y el judicial era independiente (artículos 15, 16 y 17); la consideración de la religión Católica como la única; la votación mediante sufragio universal masculino; la creación de la Milicia Nacional en la que cuerpos civiles defendían el sistema sonstitucional; la instauración de una monarquía moderada por la que el rey tenía derecho a veto (atículo 4); y la libertad económica con al supresión de los gremios, abolición de los señoríos, libertad de cercado de tierras para poner fin al predominio ganadero de la Mesta y libertad de industria y contratación. La constitución apenas pudo aplicarse, pues el contexto de guerra hacía difícil su puesta en práctica y la restauración absolutista de 1814 la abolió. Aún así,su espíritu y programa fueron una referencia durante toda la Historia Contemporánea de España.
Historia de España
sábado, 7 de noviembre de 2015
domingo, 18 de octubre de 2015
PROCLAMA DE MURAT
Este texto es
por su naturaleza una fuente histórica primaria. Se trata de una proclama en la
cual se le dan al ejército francés instrucciones para llevar a cabo un castigo
ejemplar en Madrid a causa del levantamiento del 2 de mayo de 1808.
El texto fue
promulgado por el general francés Murat, el cual en 1808 había
sido enviado a España como agente de Napoleón ya que la monarquía española
se veía afectada por una gran crisis.
A principios
del siglo XIX, la monarquía de Carlos IV se encontraba muy desprestigiada. Las
razones de esta pérdida de apoyo residían principalmente en el sistema de
gobierno, cuyas figuras más destacadas eran el rey, su esposa y Manuel Godoy,
el cual había acumulado gran poder y era la principal mano derecha del
monárquico. En 1798, para hacer frente a la crisis financiera, Godoy ordena la
desamortización que hace que las tierras de la Iglesia y los nobles pasen a
formar parte del mercado libre. Este proceso genera la enemistad de los
estamentos privilegiados. Por otra parte, el déficit de hacienda se ve
seriamente afectado a causa de las guerras y un sistema fiscal poco eficaz.
Otro motivo de descontento era la sumisión a los intereses de Francia, que tuvo
como consecuencia la fatídica participación en la Batalla de Trafalgar (1805) y
su posterior derrota, suponiendo una gran pérdida para la armada española. A
pesar de esto, Godoy firma con Francia el Tratado de Fontainebleau(1807), que
permite la entrada de tropas francesas para conquistar Portugal y repartirlo
entre las coronas francesa y española.
Esta forma de
gobierno levantó una gran oposición que llevó a la creación del partido
antigodoyista, que durante el conocido motín de Aranjuez (1808) obligó a Godoy
a huir y renunciar a su cargo. Ante esta situación, Carlos IV decide abdicar en
su hijo Fernando, al cual había perdonado el intentó de conspiración en su
contra sucedido anteriormente.
La caída de
Godoy y de Carlos IV solo consiguió agravar la crisis de la monarquía española.
Mientras tanto, las tropas napoleónicas ya se habían instalado en España con el
fin de ocupar toda la Península ya que la conquista de Portugal era una simple
excusa. Además, Napoleón intervino en los asuntos familiares de la corona
española, y citó a Carlos IV y a Fernando VII en la ciudad de Bayona, donde los
obligó a renunciar al trono y cedérselo a su propio hermano José Bonaparte,
José I de España.
Ante la salida
de los últimos representantes de la familia real, el 2 de mayo de 1808 se
produce en Madrid el levantamiento contra los franceses. Se constituyeron
partidas de barrio, se buscó el aprovisionamiento de armas y se comprendió la
necesidad de impedir la entrada en la ciudad de nuevas tropas
francesas. Aun así, todo esto no fue suficiente y como respuesta a
este levantamiento, el general Murat proclama una serie de castigos que serán
aplicados por el ejército francés (fusilamientos, ejecuciones…) y que terminará
con un enorme derramamiento de sangre y cientos de muertes.
Para el
general Murat, la situación ya estaba controlada habiéndoles infundido a los
revolucionarios españoles un miedo garantizado. Sin embargo, las noticias
traídas por los fugitivos de la represión de lo sucedido en Madrid se fueron
extendiendo a otras ciudades y pueblos de la monarquía. Ante esta
situación se formó un bando en el que se llamaba a todos los
españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al
socorro de la capital. Dicho bando haría de un modo indirecto, comenzar el
levantamiento general.
Este
levantamiento popular y espontáneo, sorprendió al ejército francés, que no solo
no pudo ocupar ciertas ciudades, sino que tampoco fue capaz de vencer en muchos
casos a algunas de estas guerrillas. Aprovechando el debilitamiento de las
tropas napoleónicas en las batallas, se restaura como monarca a Fernando VII,
con lo que el poder de Napoleón se hace apenas inexistente en España.
lunes, 5 de octubre de 2015
DECRETOS DE NUEVA PLANTA
- Este texto es por su naturaleza una fuente histórica primaria, de carácter jurídico y contenido político. Se trata de un decreto, denominado Decreto de Nueva Planta, en el cual se dictaron normas para la aplicación de un nueva organización político-administrativa en los reinos de Valencia y de Aragón.
El texto fue promulgado por Felipe V, en su calidad de rey de España, el 29 de junio de 1707 en Madrid. Felipe de Borbón, duque de Anjou y nieto de Felipe IV, fue proclamado rey como sucesor del rey Carlos II al morir este sin descendencia. Pero el archiduque Carlos de Habsburgo, de la Casa de Austria, que también era nieto de Felipe IV y candidato al trono, no aceptó este nombramiento, desencadenándose así la llamada Guerra de Sucesión de la corona española (1701-1714). Esta guerra enfrentaba a dos bloques muy diferenciados: el formado por Francia y España, partidarios de Felipe de Anjou, contra el formado por Austria, Gran Bretaña, Holanda, Saboya y más tarde Portugal, partidarios del archiduque de Austria, Carlos de Habsburgo.
Los reinos de Aragón y Valencia junto al reino de Mallorca y el Principado de Cataluña, más los territorios de Italia, formaban la Corona de Aragón. Los territorios de la Corona de Aragón habían reconocido en 1701 a Felipe V de Borbón como rey, pero en el transcurso de la Guerra de Sucesión, en 1705 proclamaron rey al archiduque Carlos de Habsburgo, oponiéndose así al centralismo de los Borbones. Esta rebelión provocó que la Guerra de Sucesión de ser una guerra europea se convirtiera en una guerra civil en el interior de España. En abril de 1707, las tropas de Felipe V habían alcanzado una aplastante victoria en Almansa sobre las tropas del archiduque Carlos, lo que supuso la invasión y ocupación del reino de Valencia y la mayor parte de Aragón.
Ante esta situación Felipe V haciendo alusión a su derecho de conquista y a su poder para imponer y derogar leyes, implanta el Decreto de Nueva Planta. Una de las principales medidas consiste en la abolición de los fueros de los que hasta el momento habían gozado los reinos de Aragón y Valencia, ya que por su liberal concesión y al no ser considerados derechos adquiridos de los habitantes, podían ser derogados sin más dilación. Esta idea se justifica desde la perspectiva política del “absolutismo monárquico” que inspiraba a Felipe V, y que consideraba la monarquía una institución de origen divino y que debía gobernar sin los límites de los derechos y privilegios que sus súbditos pudieran tener, concentrando el poder en una sola persona. Por otra parte, una vez abolidos estos privilegios, ambos reinos debían ser gobernados por las leyes de Castilla. Partiendo de esta idea, se pretendía introducir el modelo político castellano en Aragón, uniformando todo el sistema político, administrativo y jurídico de los reinos de la monarquía. De este modo, se implantó un nuevo modelo centralizador, que pone fin al viejo modelo político que habían aplicado los reyes de Austria en España hasta el momento, el cual suponía una simple unión de territorios, cada uno con instituciones y legislación propias.
No obstante, no todas las medidas fueron negativas para los habitantes de estos territorios, ya que esta uniformación tuvo también como consecuencia que desaparecieran los privilegios de extranjería que impedían que un castellano ocupara un cargo en Aragón y viceversa.
Con los Decretos de Nueva Planta, desaparecen los fueros e instituciones tradicionales de la Corona de Aragón, y se establece en España una monarquía absoluta basada en la centralización y en la uniformización política, jurídica y administrativa.
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