Este texto es
por su naturaleza una fuente histórica primaria. Se trata de una proclama en la
cual se le dan al ejército francés instrucciones para llevar a cabo un castigo
ejemplar en Madrid a causa del levantamiento del 2 de mayo de 1808.
El texto fue
promulgado por el general francés Murat, el cual en 1808 había
sido enviado a España como agente de Napoleón ya que la monarquía española
se veía afectada por una gran crisis.
A principios
del siglo XIX, la monarquía de Carlos IV se encontraba muy desprestigiada. Las
razones de esta pérdida de apoyo residían principalmente en el sistema de
gobierno, cuyas figuras más destacadas eran el rey, su esposa y Manuel Godoy,
el cual había acumulado gran poder y era la principal mano derecha del
monárquico. En 1798, para hacer frente a la crisis financiera, Godoy ordena la
desamortización que hace que las tierras de la Iglesia y los nobles pasen a
formar parte del mercado libre. Este proceso genera la enemistad de los
estamentos privilegiados. Por otra parte, el déficit de hacienda se ve
seriamente afectado a causa de las guerras y un sistema fiscal poco eficaz.
Otro motivo de descontento era la sumisión a los intereses de Francia, que tuvo
como consecuencia la fatídica participación en la Batalla de Trafalgar (1805) y
su posterior derrota, suponiendo una gran pérdida para la armada española. A
pesar de esto, Godoy firma con Francia el Tratado de Fontainebleau(1807), que
permite la entrada de tropas francesas para conquistar Portugal y repartirlo
entre las coronas francesa y española.
Esta forma de
gobierno levantó una gran oposición que llevó a la creación del partido
antigodoyista, que durante el conocido motín de Aranjuez (1808) obligó a Godoy
a huir y renunciar a su cargo. Ante esta situación, Carlos IV decide abdicar en
su hijo Fernando, al cual había perdonado el intentó de conspiración en su
contra sucedido anteriormente.
La caída de
Godoy y de Carlos IV solo consiguió agravar la crisis de la monarquía española.
Mientras tanto, las tropas napoleónicas ya se habían instalado en España con el
fin de ocupar toda la Península ya que la conquista de Portugal era una simple
excusa. Además, Napoleón intervino en los asuntos familiares de la corona
española, y citó a Carlos IV y a Fernando VII en la ciudad de Bayona, donde los
obligó a renunciar al trono y cedérselo a su propio hermano José Bonaparte,
José I de España.
Ante la salida
de los últimos representantes de la familia real, el 2 de mayo de 1808 se
produce en Madrid el levantamiento contra los franceses. Se constituyeron
partidas de barrio, se buscó el aprovisionamiento de armas y se comprendió la
necesidad de impedir la entrada en la ciudad de nuevas tropas
francesas. Aun así, todo esto no fue suficiente y como respuesta a
este levantamiento, el general Murat proclama una serie de castigos que serán
aplicados por el ejército francés (fusilamientos, ejecuciones…) y que terminará
con un enorme derramamiento de sangre y cientos de muertes.
Para el
general Murat, la situación ya estaba controlada habiéndoles infundido a los
revolucionarios españoles un miedo garantizado. Sin embargo, las noticias
traídas por los fugitivos de la represión de lo sucedido en Madrid se fueron
extendiendo a otras ciudades y pueblos de la monarquía. Ante esta
situación se formó un bando en el que se llamaba a todos los
españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al
socorro de la capital. Dicho bando haría de un modo indirecto, comenzar el
levantamiento general.
Este
levantamiento popular y espontáneo, sorprendió al ejército francés, que no solo
no pudo ocupar ciertas ciudades, sino que tampoco fue capaz de vencer en muchos
casos a algunas de estas guerrillas. Aprovechando el debilitamiento de las
tropas napoleónicas en las batallas, se restaura como monarca a Fernando VII,
con lo que el poder de Napoleón se hace apenas inexistente en España.
No hay comentarios:
Publicar un comentario