domingo, 18 de octubre de 2015

PROCLAMA DE MURAT

Este texto es por su naturaleza una fuente histórica primaria. Se trata de una proclama en la cual se le dan al ejército francés instrucciones para llevar a cabo un castigo ejemplar en Madrid a causa del levantamiento del 2 de mayo de 1808.

El texto fue promulgado por el general francés Murat, el cual en 1808 había sido enviado a España como agente de Napoleón ya que la monarquía española se veía afectada por una gran crisis.

A principios del siglo XIX, la monarquía de Carlos IV se encontraba muy desprestigiada. Las razones de esta pérdida de apoyo residían principalmente en el sistema de gobierno, cuyas figuras más destacadas eran el rey, su esposa y Manuel Godoy, el cual había acumulado gran poder y era la principal mano derecha del monárquico. En 1798, para hacer frente a la crisis financiera, Godoy ordena la desamortización que hace que las tierras de la Iglesia y los nobles pasen a formar parte del mercado libre. Este proceso genera la enemistad de los estamentos privilegiados. Por otra parte, el déficit de hacienda se ve seriamente afectado a causa de las guerras y un sistema fiscal poco eficaz. Otro motivo de descontento era la sumisión a los intereses de Francia, que tuvo como consecuencia la fatídica participación en la Batalla de Trafalgar (1805) y su posterior derrota, suponiendo una gran pérdida para la armada española. A pesar de esto, Godoy firma con Francia el Tratado de Fontainebleau(1807), que permite la entrada de tropas francesas para conquistar Portugal y repartirlo entre las coronas francesa y española.

Esta forma de gobierno levantó una gran oposición que llevó a la creación del partido antigodoyista, que durante el conocido motín de Aranjuez (1808) obligó a Godoy a huir y renunciar a su cargo. Ante esta situación, Carlos IV decide abdicar en su hijo Fernando, al cual había perdonado el intentó de conspiración en su contra sucedido anteriormente.

La caída de Godoy y de Carlos IV solo consiguió agravar la crisis de la monarquía española. Mientras tanto, las tropas napoleónicas ya se habían instalado en España con el fin de ocupar toda la Península ya que la conquista de Portugal era una simple excusa. Además, Napoleón intervino en los asuntos familiares de la corona española, y citó a Carlos IV y a Fernando VII en la ciudad de Bayona, donde los obligó a renunciar al trono y cedérselo a su propio hermano José Bonaparte, José I de España.

Ante la salida de los últimos representantes de la familia real, el 2 de mayo de 1808 se produce en Madrid el levantamiento contra los franceses. Se constituyeron partidas de barrio, se buscó el aprovisionamiento de armas y se comprendió la necesidad de impedir la entrada en la ciudad de nuevas tropas francesas. Aun así, todo esto no fue suficiente y como respuesta a este levantamiento, el general Murat proclama una serie de castigos que serán aplicados por el ejército francés (fusilamientos, ejecuciones…) y que terminará con un enorme derramamiento de sangre y cientos de muertes.

Para el general Murat, la situación ya estaba controlada habiéndoles infundido a los revolucionarios españoles un miedo garantizado. Sin embargo, las noticias traídas por los fugitivos de la represión de lo sucedido en Madrid se fueron extendiendo a otras ciudades y pueblos de la monarquía. Ante esta situación se formó un bando en el que se llamaba a todos los españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al socorro de la capital. Dicho bando haría de un modo indirecto, comenzar el levantamiento general.

                               
Este levantamiento popular y espontáneo, sorprendió al ejército francés, que no solo no pudo ocupar ciertas ciudades, sino que tampoco fue capaz de vencer en muchos casos a algunas de estas guerrillas. Aprovechando el debilitamiento de las tropas napoleónicas en las batallas, se restaura como monarca a Fernando VII, con lo que el poder de Napoleón se hace apenas inexistente en España.


No hay comentarios:

Publicar un comentario